La leyenda del Cachorro

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La leyenda del Cachorro

Cuenta la historia que en el barrio de Triana, en el siglo XVI se encontró la talla de una virgen en el fondo de un pozo. Seguramente la escondieron los cristianos en la invasión árabe. El vecindario vio este hallazgo como algo divino y construyeron una pequeña capilla para rendir culto a la imagen. Se fundó por lo tanto una hermandad para honrar y adorar a la Virgen hallada.


Cien años después, con Felipe IV, se constituyó la Hermandad de Nuestra Señora del Patrocinio. Esta hermandad y la anterior se fusionaron en 1689 apareciendo la Hermandad del Cristo de la Expiración y la Virgen del Patrocinio.

Cuando se aprobaron las reglas de la hermandad se decidió dotarla de unas imágenes titulares. El encargo de la talla de ‘El Cristo de la Expiración’ se realizó a Francisco Antonio Ruiz Gijón. Este imaginero era considerado el mejor de la ciudad.

En esa época la Cava de Triana era hogar de los gitanos. Cuenta la leyenda que en la orilla del río de Triana vivía un joven gitano apodado “el Cachorro”. Era un joven apuesto, muy conocido por su habilidad para tocar la guitarra y sus facultades para el cante. Cuando participaba en las fiestas gitanas siempre se mantenía apartado del jolgorio general. No se le habían conocido amores, pero muchas de las gitanas de La Cava suspiraban por él.

Pero había días que El Cachorro desaparecía y los vecinos chismorreaban que iba a la otra orilla del río por un romance con una señorita de buena familia. Un día apareció en la Cava un hidalgo ricamente vestido que preguntaba por él pero nadie le dijo donde vivía. Desde aquel día se le vio merodear por el barrio, como un cazador en su puesto de acecho.

Mientras tanto, Ruiz Gijón estaba inmerso en su trabajo. Durante meses realizó cientos de bocetos pero ninguno llegaba a satisfacerle. Se centró únicamente en esta talla, hasta olvidó comer, ya que estaba obsesionado con encontrar la perfección del último aliento. Un día, enfermo y delirando despertó y salió a la fría noche.

 

Cuando se encontraba en el Altozano escuchó los gritos desgarradores de unas mujeres a lo lejos.Muchos vecinos acudieron al lugar. En el suelo había tendido un hombre retorciéndose de dolor en los últimos espasmos de agonía. Aquel hombre era el apuesto Cachorro, que había cumplido su cita con el destino. El gitano estaba en sus últimos suspiros y Ruiz Gijón dibujó aquella muerte lenta y dolorosa que ante sus ojos se desarrollaba. Poco después, trasladó a la madera el boceto de esa noche, consiguiendo la expresión de agonía que tanto buscaba.

En 1682 salió por primera vez la nueva imagen de la Hermandad del Patrocinio en Semana Santa. Muchos de los vecinos de Triana se quedaron asombrados pues aquel Cristo de la Expiración era el joven Cachorro. Pero la leyenda se completó con la investigación posterior. El Cachorro visitaba a una mujer, pero en realidad era su propia hermana bastarda. El gitano, al mantener el secreto para protegerla dado su origen, fue acusado de falsas intenciones.

 

Bibliografía:

 

http://leyendasdesevilla.blogspot.com.es/2011/01/leyenda-del-cristo-de-cachorro.html

http://trianaaldia.com/y-se-hizo-dios-la-leyenda-de-el-cachorro/

http://www.hermandaddelcachorro.org/index.php?option=com_content&view=article&id=127&Itemid=1473

http://ignatiusweb.es.tl/Leyenda-del-Cristo-de-Cachorro.htm

 

Imágenes:

http://www.hermandaddelcachorro.org/index.php?option=com_content&view=article&id=127&Itemid=1473


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