EL MONUMENTO A BÉCQUER

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EL MONUMENTO A BÉCQUER

En el 182 aniversario del nacimiento de uno de los más célebres poetas sevillanos, continuamos dándole homenaje, en esta ocasión al explicar la glorieta que lleva su nombre.

La Glorieta de Bécquer la encontramos en el Parque de María Luisa. La idea la tuvieron los hermanos Álvarez Quintero, grandes admiradores del poeta. Los dramaturgos escribieron la obra “La rima eterna” para financiar parte del monumento, realizado con el escultor Lorenzo Collaut Valera.

Se inauguró el 9 de diciembre de 1911.

El monumento consta de varias figuras. El busto del poeta y las tres figuras femeninas realizadas en una sola pieza de mármol se llevaron a cabo en el taller de escultura de Federico BechiniBagnasco, mientras que la figura yacente y el joven Cupido se llevaron ejecutaron en el de RomoloStaccioli.

El conjunto está alrededor de un gran ciprés traído de América al jardín de los duques de Montpensier. Por lo tanto ya se encontraba mucho antes de la construcción del monumento.

 

SU SIMBOLOGÍA

El monumento está dedicado a la obra poética de Bécquer. Por un lado aparece el busto del poeta y en la otra tres figuras femeninas. Cada una representa un estado del amor: “amor ilusionado”, “amor poseído” y “amor perdido”. En su conjunto simbolizan el poema “El amor que pasa”.

En el conjunto escultórico vemos dos imágenes más. El hombre que se encuentra retorciéndose de dolor sería el “amor herido”, mientras que Cupido representaría el “amor que hiere”.

Como curiosidad, una noticia del año 2016 aparecida en los diarios locales. En ese momento se estaba restaurando el monumento y uno de los operarios descubrió dos cofres en el interior de una de las esculturas.

En el primero de ellos se encontró unas monedas con la efigie del rey Alfonso XIII. Seguramente se tratase de una cápsula del tiempo, bastante común colocarlas al realizar algunos edificios o monumentos. En el segundo ocurrió algo similar. En este caso aparecieron pesetas con la efigie del Rey Juan Carlos I y escritos del alcalde de Sevilla en ese momento y de los escultores que trabajaron en la rehabilitación del monumento en 1990. El misterio inicial por tanto, se resolvió poco después.

 

IMÁGENES

 


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