GUSTAVO ADOLFO BÉCQUER

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GUSTAVO ADOLFO BÉCQUER

GUSTAVO ADOLFO BÉCQUER

El próximo 17 de febrero se cumplen 182 años del nacimiento de Gustavo Adolfo Bécquer, uno de los poetas más importantes de su tiempo. Su nombre completo era Gustavo Adolfo Claudio Domínguez Bastida y nació en Sevilla, concretamente en el número 28 de la calle Conde de Barajas, cerca de la Alameda. El apellido Bécquer proviene del origen flamenco de su madre.

Vivió su adolescencia en la ciudad, donde estudió humanidades y pintura. Su hermano Valeriano era pintor y Bécquer intentó seguir el mismo camino y trabajó como aprendiz de Antonio Cabral. Su pasión por leer se la inculcó su madrina, Manuela Monnehay Moreno, con la que vivió tras quedar huérfano.

Posteriormente marchó a Madrid para intentar dedicarse a la literatura pero no tuvo éxito en ese momento y durante un tiempo se dedicó al periodismo. Escribió en varios periódicos y revistas de la época como El Contemporáneo, La Ilustración de Madrid o El Entreacto.

 

Bécquer comienza a escribir

A los 22 años volvió a Sevilla y estuvo durante un tiempo recluido debido a tuberculosis. Fue en ese momento cuando publicó “El caudillo de las manos rojas” su primera leyenda. Tras una mejoría se mudó con su hermano a Zaragoza para terminar de curarse y durante su estancia en el monasterio de Verula escribió algunas de sus más célebres leyendas.

Sus diferentes amantes le sirvieron para escribir sus poemas más famosos. Su musa fue Julia Espín, una atractiva cantante de ópera con la que nunca llegó a formalizar la relación. Carla Esteban fue la mujer con la que se casó y con la que tuvo tres hijos.

Con su hermano Valeriano tuvo en todo momento una relación muy estrecha y trabajaron juntos en alguna ocasión. Ejemplo de ellos son un conjunto de láminas satíricas sobre la familia real, llamada Los Borbones en pelotas. Realizadas en acuarela no vieron la luz hasta 1991.

Sin embargo en 1870 Valeriano murió, suponiendo un gran golpe para Bécquer, el cuál falleció poco después. Su obra más célebre, “Rimas y Leyendas” la escribió a lo largo de su vida. Tras su muerte sus amigos recopilaron las rimas de los manuscritos y decidieron publicar sus obras.

Con el paso de los años Bécquer se convirtió en un escritor fundamental, una de las figuras claves del Romanticismo y uno de los personajes más célebres de la literatura española.

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Don Juan Tenorio

El día 1 de noviembre fue el día de todos los muertos. La obra de Don Juan Tenorio está totalmente relacionada con este día.

Don Juan Tenorio se desarrolla en Sevilla, hacia 1545.  Éste es retado por Don Luis a conquistar a Doña Inés y a su prometida, Ana de Pantoja. Tras raptar a Doña Inés y conquistar a Doña Ana, Don Juan gana su apuesta. Pero sucede algo para lo que Don Juan no estaba preparado. Se enamora perdidamente de Inés. Por ello le pide la mano a su padre, don Gonzalo de Ulloa.

Sin embargo Don Gonzalo de Ulloa y Don Luis claman venganza por engañar a las dos mujeres. Don Juan Tenorio se enfrenta a ellos y los mata. Varios años después Don Juan vuelve y en el panteón descubre que Doña Inés murió por amor. Don Juan, arrepentido, pide perdón. Finalmente cuando las almas de sus victimas lo iban a llevar al infierno, apareció el espectro de doña Inés, salvando su alma.

El origen de la obra

Aunque la historia surge en la Edad Media, el primer tratamiento literario formal lo vemos en “El burlador de Sevilla” de Tirso de Molina. Posteriormente el dramaturgo francés Moliere escribió Don Juan o el Convidado de Piedra y la estrenó en 1665. José Zorrilla es quien realiza la versión más moderna de la leyenda en 1844, dándole la apariencia a Don Juan que hoy conocemos.

 

Escenas en Sevilla

Nuestra ciudad tiene numerosos lugares dónde se desarrolla la obra. Ésta comienza en la Hostería El Laurel, en la Plaza de los Venerables.

La casa de doña Ana, prometida de don Luis Mejía, estaría ubicada en la Plaza de la Alianza. El convento donde se encuentra recluida doña Inés se cree que se encontraba en la calle Calatrava. La Plaza de Doña Elvira, en el corazón del barrio de Santa Cruz fue el lugar donde vivía Doña Inés y su padre, Don Gonzalo de Ulloa.

Por último, terminamos con la inscripción que podemos encontrar bajo la escultura de Don Juan Tenorio en la Plaza de los Refinadores :

Aquí está Don Juan Tenorio. Y no hay hombre para él. Desde la princesa altiva a la que pesca en ruin barca, no hay hembra que no suscriba; y a cualquier empresa abarca, sí en oro o valor estriba. Búscanle los reñidores, cérquenle los jugadores, quien se precie que le ataje, a ver si hay quien le aventaje en juego, en lid o en amores

 

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