MONASTERIO DE SAN CLEMENTE

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MONASTERIO DE SAN CLEMENTE

Este mes descubrimos el Monasterio de San Clemente un tesoro de Sevilla. Este lugar de monjas bernardas, pudo haber acogido entre sus muros dos importantes pinturas de Murillo: La aparición de la Virgen a San Bernardo y la Imposición de la Casulla a San Ildefonso, que actualmente se encuentran en el Museo del Prado.

Cuando Fernando III conquistó la ciudad en 1248 vio realizado uno de sus grandes sueños políticos. Dicha conquista tuvo lugar un 23 de noviembre, festividad de San Clemente. La mejor forma que encontró Fernando III de darle gracias a Dios por la victoria sobre los almohades fue erigir un monasterio dedicado a este pontífice. Para ello donó para la futura comunidad palacios cercanos al río y que estaban resguardados de la muralla.

El Real Monasterio de San Clemente se fundó con la orden del Císter femenino.

Aunque las primeras noticias relativas a esta comunidad religiosa femenina datan de 1284. Con Alfonso X el Sabio (hijo de Fernando III) puso bajo su protección y amparo al monasterio a petición del obispo don Remondo, arzobispo de Sevilla. Por lo tanto, San Clemente nacía apoyado por la Corona, relación que perdurará en el tiempo, llegando a ser escogido como panteón real por diversos miembros de la realeza.

Este convento se convirtió en los siglos XIV-XV en una de las instituciones más ricas de Sevilla con un gran patrimonio económico, debido a los bienes que provenían de las generosas dotes, donaciones y limosnas.

El esplendor y riqueza del monasterio se diluyó en el siglo XIX con motivo del saqueo durante la ocupación francesa en 1811 donde se da la orden de cierre y posterior desalojo del monasterio. En ese momento quedó convertido en cuartel de las tropas invasoras. Con la posterior desamortización el convento pierde sus tierras y posesiones, iniciándose así su periodo de decadencia.

En la década de los 90, con motivo de la Exposición Universal, la Junta de Andalucía lo rehabilitó, utilizando parte del claustro como sala de exposiciones y su iglesia destinada a conciertos clásicos.

Actualmente, en este monasterio hay aproximadamente veinte monjas, las cuales elaboran unos magníficos dulces, así como velas, cirios, rosarios y mermeladas con productos de la huerta del monasterio que se venden en el torno de la portería. Además ofrecen un servicio de Hospedería a cuantas personas quieran pasar unos días de retiro y oración, que dispone de cinco habitaciones con baño individual y una Capilla para la oración.

 


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EL ARCHIVO DE INDIAS

El archivo de Indias es un edificio renacentista herreriano. Su construcción surgió debido a los problemas que existían entre los mercaderes de la ciudad y el Cabildo. Durante el siglo XVI Sevilla era puerta del comercio con América y existían numerosos mercaderes. En los días de lluvia las operaciones mercantiles se realizaban dentro de la Catedral y en el patio de los naranjos, lo que ocasionaba las quejas continuas del Cabildo. Por esta razón Felipe II ordenó que se creara un edificio para los mercaderes de Sevilla.

La construcción se llevó a cabo a finales del siglo XVI por Juan de Minjares y Alonso de Vandelvira. Según una inscripción en su fachada norte la lonja comenzó a utilizarse en 1598, aunque las obras continuaron hasta mitad del siglo XVII. El edificio es de estilo renacentista, de planta cuadrada y asentado sobre un podio. Combina ladrillos rojos y elementos de piedra.En las paredes exteriores del Archivo de Indias hay unas inscripciones rojizas. Estos ‘graffitis’ se ponían para conmemorar celebraciones o en señal de reconocimiento a alguien por haber conseguido un doctorado.

LA LONJA SE CONVIERTE EN ARCHIVO

 Bajo el reinado de Carlos III se convirtió en Archivo General de Indias, función que sigue cumpliendo actualmente. Hasta ese momento los documentos referentes a las Indias se encontraban diseminados en Simancas, Cádiz y Sevilla y este rey decidió unificarlos en un mismo lugar.

En 1778, el rey Carlos III ordenó que toda la documentación referida a los dominios españoles en las Indias se trasladaran a la Casa de la Lonja de Mercaderes de Sevilla convirtiéndose su planta alta en el Archivo General de Indias. Poco a poco fueron incorporándose documentos de las diferentes instituciones indianas hasta convertirse en el principal depósito documental para el estudio del Nuevo Mundo.

Hoy en día conserva más de cuarenta y tres mil legajos y es el archivo más grande de España sobre la historia de nuestro país en América y Filipinas. En 1987 fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco junto a la Catedral, la Giralda y los Reales Alcázares de Sevilla.

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LA CALLE SIERPES

Aunque hoy en día todo el mundo la conoce como Sierpes, antiguamente no llevaba este nombre.

Debido a que un tiempo hubo en ella una hermandad gremial de fabricantes de espadas, se le llamó un tiempo Espaderos. Con Fernando III se le cambió el nombre a Sierpe. Finalmente, en el siglo XVIII se le puso su nombre actual, Sierpes.

Desde siempre ha tenido mucha importancia, debido a su carácter céntrico. Por esta razón desde su configuración se le dotó de importantes edificios. Aquí se encontraba la Cárcel Real, lugar donde estuvo encerrado Miguel de Cervantes y donde comenzó a escribir el Quijote. Sin embargo fue derribada en 1840.
También ha sufrido modificaciones y algunas órdenes monásticas levantaron en ella sus conventos. Ejemplo de ello fueron los frailes agustinos, que construyeron el convento de San Acacio, hoy sede del Real Círculo de Labradores.

El origen del nombre.

El nombre de la famosa calle esconde una conocida leyenda.En la Sevilla de finales del siglo XVI comenzaron a desaparecer niños sin ninguna explicación. Existían multitud de opiniones: que eran robados por judíos, por bandidos moros e incluso por piratas turcos para venderlos en los mercados de Constantinopla.


Lo cierto es que los niños desaparecían sin dejar rastro y a cualquier hora de día. Por ello se informó de todo a Alfonso de Cárdenas, persona que regentaba la ciudad en ese momento. Unos días después se presentó un hombre asegurando que sabía la solución al misterio de los niños robados. Se trataba de Melchor de Quintana y Argüeso, un bachiller de letras preso en la Cárcel Real de Sevilla por participar en una rebelión contra el rey.
Con la condición de ser liberado, se comprometió a resolver el misterio. Melchor de Quintana, en el intento de huir de la prisión, había excavado un túnel. Éste llevaba a las cloacas de la ciudad, y allí, el bachiller había dado con el ladrón de niños, a quien le dio muerte en el momento.
Cuando Alonso de Cárdenas y sus hombres entraron en el túnel, se encontraron con un gran raptor, con una daga clavada. A su alrededor se encontraban los restos de huesos de los niños desaparecidos. Se trataba de una gran serpiente, que salía de las cloacas para atrapar a los niños. Una vez descubierto el misterio Melchor quedó en libertad, convirtiéndose en una persona muy reconocida en la ciudad.

Tras esto, la serpiente quedó expuesta al público y a partir de entonces a la calle se le comenzó a llamar calle de la “sierpe”, perdiendo el nombre de espaderos y perdurando dicha denominación hasta la actualidad.

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LA LEYENDA DE NO&DO  

 

NO8DO es el logotipo del Ayuntamiento de Sevilla. Está compuesto de la palabra NO, una madeja y la palabra DO, leyéndose el acrónimo como “no madeja do”. La reproducción más antigua del emblema se encuentra en la Sala de Plenos del Ayuntamiento y está fechada en 1533. Sin embargo las leyendas sobre su origen se remontan a tiempos de Alfonso X el sabio.

 

Alfonso X fue llamado el Sabio por su gran cultura, era muy culto e intelectual. Sin embargo durante su reinado tuvo que enfrentarse a diversos problemas, entre ellos el levantamiento de su hijo Sancho. Casi sin luchar, Sancho fue conquistando todo el reino y el Rey Sabio se refugió en Sevilla. La nobleza, el clero y el pueblo sevillano lo acogió rapídamente, apoyándolo y protegiéndole hasta su muerte.

El rey, aficionado a los jeroglíficos, le dio como agradecimiento a la ciudad un lema formado por las sílabas NO y DO con una madeja en medio. De esta manera, se puede leer no-madeja-do, frase con la que el rey quiso agradecer a los sevillanos su fidelidad.

 

Otras interpretaciones

Además de ésta leyenda existen otras teorías sobre el origen del criptograma. Dos de ellas tienen una base religiosa. La primera defiende que el emblema toma las sílabas iniciales de la expresión ‘Nomine Domini’, siendo la madeja un nexo entre ambas palabras. La segunda hace referencia a la ayuda divina de la Virgen María que recibió Fernando III al conquistar Sevilla y expulsar a los musulmanes.

La última interpretación vuelve a Alfonso X. Algunos estudiosos defienden que El NO&DO representaba la unión de los esfuerzos para que el rey Sabio se convirtiera en emperador  del Imperio Sacro Romano Germánico. De esta manera creó un emblema para simbolizar a todos aquellos que lo apoyaban. NODO  estaría relacionado con la idea de vínculo y el 8  con la imagen de unión y fortaleza.

Sea cual sea el origen del criptograma, muchos piensan que fue por la fidelidad de los sevillanos al rey Sabio. Alfonso XIII en un discurso con motivo de la Exposición Iberoamericana dijo:

“Al señor Alcalde de Sevilla, le ruego que en mi nombre dé las gracias a la ciudad por la cariñosa acogida que nos ha dispensado. Decid a los sevillanos que si un Rey Alfonso dio a Sevilla el galardón de que en su escudo pusiera la frase “No me ha dejado”, otro Rey Alfonso dice que él nunca dejará a los sevillanos”

 

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EL ARENAL, UN BARRIO CON HISTORIA

 

El barrio del Arenal está situado en el oeste de la ciudad y nació con la invasión de los vikingos en el siglo IX. Éstos llegaron a Sevilla en el año 844 y la saquearon. Los musulmanes de época Abderramán II decidieron que había que amurallar la ciudad para evitar nuevas invasiones. De esta manera quedó una franja de tierra junto al río donde irá creciendo con el tiempo un nuevo mundo dispar y marinero.

En el siglo XIII se levantaron en este lugar la Torre del Oro y la Torre de la Plata. Esto se hizo para evitar posibles invasiones desde el Guadalquivir. Tras la reconquista de Sevilla por Fernando III el Santo, se creó en esta zona, la principal actividad de la futura Sevilla: la construcción de barcos y el tráfico de mercancías. Su hijo Alfonso X el Sabio levantó en este lugar las Atarazanas.

 

Sevilla, Puerto de Indias

 Tras el descubrimiento de América Sevilla se le concedió el monopolio del comercio americano. De esta manera, al Arenal fueron a parar los galeotes, pícaros y buscavidas. El Arenal pasó a ser con el tiempo una zona relevante en la ciudad de Sevilla. Por aquí pasaban todas las novedades traídas de América y de aquí partirán el gran número de personas que construyeron el Nuevo Mundo.

En ese lugar se encontraba la Mancebía más famosa de la ciudad, el Compás de la Laguna. También se ubicaba aquí “el Monte del Malbaratillo”, una gran montaña de basuras arrojadas por los vecinos desde tiempos remotos. Miguel de Cervantes, en su novela «Rinconete y Cortadillo», relata que estos dos pícaros nada más llegar a Sevilla vendieron en este lugar unas prendas robadas, por las que obtuvieron 20 reales.

En el siglo XVIII, ya en tiempos de Carlos III, se construirá sobre las antiguas Atarazanas la Maestranza de Artillería, así como la nueva Casa de la Moneda. Con el paso del tiempo el puerto de Sevilla fue perdiendo importancia. En el siglo XIX desapareció la muralla y se urbanizó el Paseo Colón gracias a Pastor y Landero.

BIBLIOGRAFÍA

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El pañuelo de la princesa

El pañuelo de la princesa

Cuenta la leyenda que, en tiempos de los visigodos, accedió al trono Amalarico en el año 522.  Éste para asegurarse la supremacía en la Península Ibérica se casó en el 526 con Clotilde, hija del rey franco de origen burgundio.

Sabemos que mientras Clotilde era cristiana, su esposo era arriano (el arrianismo era una herejía que desarrolló Arrio en la cual consideraba que la naturaleza de Jesús era humana y no divina).


Amalarico estableció su corte en Sevilla donde vivió con Clotilde.

Ésta estaba sola, aislada de sus familiares, en una corte extranjera y hostil a sus creencias.

Un día, Clotilde se enteró que unos caballero visigodos iban a visitar la corte de los francos. Se dirigió a ellos y en presencia del rey les encargó que pidieran a su madre un pañuelo de cierto tejido que en Sevilla no podía encontrar.  Ésta, con naturalidad Clotilde abrió un cofrecillo del cual sacó un pañuelo para que su madre se los enviara de idéntica calidad.

Cuando la reina Clotilde recibió el pañuelo, supo enseguida que su hija quería comunicarse con ella. Descosiendo un dobladillo encontró la mancha de sangre que su hija había dejado.

La reina convocó enseguida a sus hijos y los francos entraron en la península, liberando a Clotilde, que regresó a su Francia natal.

Según nos cuenta San Isidoro en “la Historia de los Godos” y así también hace referencia Johannes Mariana en “Historia general de España ilustrada escrita en tablas”. Se sabe que Amalarico puso su “silla en Sevilla”  y a partir de aquí los obispos de la ciudad tomaron mayor importancia, siendo tal relevancia, que competían con los primados.

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