El monasterio de San Clememte

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El monasterio de San Clememte

En el anterior post explicamos el monasterio de San Clemente. El monasterio fue fundado por Fernando III tras la conquista de Sevilla y se cree que este monasterio aparece en la obra de Zorrilla Don Juan Tenorio, donde sitúa la celda de la novicia Doña Inés, su rapto y su traslado por el río hasta la quinta de Don Juan.

Sin embargo su iglesia merece mención aparte. Es el edificio donde se concentra la mayor parte de la riqueza de este monasterio. Está concebido como un templo primitivo fechado en el siglo XIII. La iglesia está cubierta por un artesonado mudéjar de madera del siglo XVI y está decorada en sus muros por un zócalo de azulejería atribuido a Roque Hernández en 1588, donde se presentan motivos de santos y decoraciones florales.

El Retablo mayor es obra de Felipe de Ribas, quien lo concluyó en 1647, y en el que intervino en su policromía Juan de Valdés Leal. En la parte baja se ve en el centro a San Clemente (en cada mano un báculo y un ancla) y a ambos lados a San Benito y San Bernardo, en su parte superior, la Inmaculada, San Fernando y San Hermenegildo rematando el ático un Calvario. El retablo puede considerarse como una de las mejores creaciones barrocas sevillanas.

En San Clemente fueron enterrados varios miembros de la realeza y aristocracia castellana:

Aquí, el presbiterio, en el lado del Evangelio, en un modesto sepulcro de piedra cobijado por un arco, se encuentra doña María de Portugal (madre del rey Pedro I el cruel, viuda de Alfonso XI)

después en el coro, la infanta castellana doña Berenguela (hija de Alfonso X) y la infantadoña Beatriz de Castilla (hija de Enrique II de Trastámara y viuda de don Juan Alonso de Guzmán).

El Monasterio de San Clemente se mantuvo a los largo de los siglos como un gran centro de religiosidad femenina superando muchas dificultades pero manteniendo siempre la viva esencia del Císter. Además hoy en día, sigue cumpliendo ese papel dentro de la sociedad sevillana.

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ALFONSO X Y LA IGLESIA DE SANTA ANA

Cuando Fernando III conquistó Sevilla reorganizó la ciudad. Dividió la misma en collaciones, cada una con una parroquia al frente. También reforzó el puente de barcas que comunicaba Sevilla con Triana. Sin embargo no levantó ninguna iglesia nueva. Lo que hizo fue transformar las mezquitas musulmanas en templos cristianos. Triana en ese momento no era muy grande y le correspondió la Capilla de los caballeros de San Jorge, instalados en el Castillo con el mismo nombre.

Pero al rey Santo no le dio tiempo a ver repoblada la ciudad ya que enfermó gravemente y murió en 1252.

La corona la heredó su hijo, Alfonso X el Sabio, rey enamorado de la ciudad de Sevilla. Gracias a la repoblación que llevó a cabo, aumentó considerablemente la población. Triana también notó este aumento y pronto se vio la necesidad de dotar al barrio de una nueva iglesia.

 

La ayuda divina

Tal como reza en una vieja inscripción que cuelga de los muros de la iglesia, la construcción de la misma se debió a la mejora de una enfermedad ocular del rey Sabio. Alfonso X padecía del dolor de clavo, una enfermedad de los ojos. Sin mejora ninguna, desesperado, pidió ayuda divina a Santa Ana ya que era muy devoto de esta virgen.Le prometió construirle una iglesia en su nombre si conseguía mejoría y así ocurrió en 1266.

De esta manera, Alfonso X, ordenó que se le levante un templo en honor a Santa Ana, el primero de nueva construcción tras la reconquista. Es de estilo gótico-mudéjar y en un principio estuvo fortificada. Esto es debido a que se encontraba fuera de la zona amurallada y apartada del castillo de Triana.El templo comenzó a construirse en 1266 por maestros canteros castellanos y también por alarifes musulmanes. Éstos eran expertos en la utilización del ladrillo, material constructivo básico durante la época almohade.

Desde 1931 es Bien de Interés Cultural (BIC) y es conocida desde siempre como la “catedral” de Triana, siendo una de las más importantes iglesias de la ciudad.

 

 

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