Don Juan Tenorio

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Don Juan Tenorio

El día 1 de noviembre fue el día de todos los muertos. La obra de Don Juan Tenorio está totalmente relacionada con este día.

Don Juan Tenorio se desarrolla en Sevilla, hacia 1545.  Éste es retado por Don Luis a conquistar a Doña Inés y a su prometida, Ana de Pantoja. Tras raptar a Doña Inés y conquistar a Doña Ana, Don Juan gana su apuesta. Pero sucede algo para lo que Don Juan no estaba preparado. Se enamora perdidamente de Inés. Por ello le pide la mano a su padre, don Gonzalo de Ulloa.

Sin embargo Don Gonzalo de Ulloa y Don Luis claman venganza por engañar a las dos mujeres. Don Juan Tenorio se enfrenta a ellos y los mata. Varios años después Don Juan vuelve y en el panteón descubre que Doña Inés murió por amor. Don Juan, arrepentido, pide perdón. Finalmente cuando las almas de sus victimas lo iban a llevar al infierno, apareció el espectro de doña Inés, salvando su alma.

El origen de la obra

Aunque la historia surge en la Edad Media, el primer tratamiento literario formal lo vemos en “El burlador de Sevilla” de Tirso de Molina. Posteriormente el dramaturgo francés Moliere escribió Don Juan o el Convidado de Piedra y la estrenó en 1665. José Zorrilla es quien realiza la versión más moderna de la leyenda en 1844, dándole la apariencia a Don Juan que hoy conocemos.

 

Escenas en Sevilla

Nuestra ciudad tiene numerosos lugares dónde se desarrolla la obra. Ésta comienza en la Hostería El Laurel, en la Plaza de los Venerables.

La casa de doña Ana, prometida de don Luis Mejía, estaría ubicada en la Plaza de la Alianza. El convento donde se encuentra recluida doña Inés se cree que se encontraba en la calle Calatrava. La Plaza de Doña Elvira, en el corazón del barrio de Santa Cruz fue el lugar donde vivía Doña Inés y su padre, Don Gonzalo de Ulloa.

Por último, terminamos con la inscripción que podemos encontrar bajo la escultura de Don Juan Tenorio en la Plaza de los Refinadores :

Aquí está Don Juan Tenorio. Y no hay hombre para él. Desde la princesa altiva a la que pesca en ruin barca, no hay hembra que no suscriba; y a cualquier empresa abarca, sí en oro o valor estriba. Búscanle los reñidores, cérquenle los jugadores, quien se precie que le ataje, a ver si hay quien le aventaje en juego, en lid o en amores

 

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