LA CALLE SIERPES

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LA CALLE SIERPES

Aunque hoy en día todo el mundo la conoce como Sierpes, antiguamente no llevaba este nombre.

Debido a que un tiempo hubo en ella una hermandad gremial de fabricantes de espadas, se le llamó un tiempo Espaderos. Con Fernando III se le cambió el nombre a Sierpe. Finalmente, en el siglo XVIII se le puso su nombre actual, Sierpes.

Desde siempre ha tenido mucha importancia, debido a su carácter céntrico. Por esta razón desde su configuración se le dotó de importantes edificios. Aquí se encontraba la Cárcel Real, lugar donde estuvo encerrado Miguel de Cervantes y donde comenzó a escribir el Quijote. Sin embargo fue derribada en 1840.
También ha sufrido modificaciones y algunas órdenes monásticas levantaron en ella sus conventos. Ejemplo de ello fueron los frailes agustinos, que construyeron el convento de San Acacio, hoy sede del Real Círculo de Labradores.

El origen del nombre.

El nombre de la famosa calle esconde una conocida leyenda.En la Sevilla de finales del siglo XVI comenzaron a desaparecer niños sin ninguna explicación. Existían multitud de opiniones: que eran robados por judíos, por bandidos moros e incluso por piratas turcos para venderlos en los mercados de Constantinopla.


Lo cierto es que los niños desaparecían sin dejar rastro y a cualquier hora de día. Por ello se informó de todo a Alfonso de Cárdenas, persona que regentaba la ciudad en ese momento. Unos días después se presentó un hombre asegurando que sabía la solución al misterio de los niños robados. Se trataba de Melchor de Quintana y Argüeso, un bachiller de letras preso en la Cárcel Real de Sevilla por participar en una rebelión contra el rey.
Con la condición de ser liberado, se comprometió a resolver el misterio. Melchor de Quintana, en el intento de huir de la prisión, había excavado un túnel. Éste llevaba a las cloacas de la ciudad, y allí, el bachiller había dado con el ladrón de niños, a quien le dio muerte en el momento.
Cuando Alonso de Cárdenas y sus hombres entraron en el túnel, se encontraron con un gran raptor, con una daga clavada. A su alrededor se encontraban los restos de huesos de los niños desaparecidos. Se trataba de una gran serpiente, que salía de las cloacas para atrapar a los niños. Una vez descubierto el misterio Melchor quedó en libertad, convirtiéndose en una persona muy reconocida en la ciudad.

Tras esto, la serpiente quedó expuesta al público y a partir de entonces a la calle se le comenzó a llamar calle de la “sierpe”, perdiendo el nombre de espaderos y perdurando dicha denominación hasta la actualidad.

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